Redes sociales

SEÑALES EN REDES SOCIALES QUE MUESTRAN QUE ESTÁS TIRANDO TU VIDA A LA BASURA

SEÑALES EN REDES SOCIALES QUE MUESTRAN QUE ESTÁS TIRANDO TU VIDA A LA BASURA

Hemos convertido las redes sociales en la plataforma desde donde lanzamos al mundo que nos lee o sigue, la vida perfecta que “llevamos” o generalmente la que inventamos, llena de perfección y felicidad. Apariencia que a su vez genera frustración y envidia en los pocos venturosos en cuanto logros y metas se refiere.

Sin embargo, no todo es malo en el maravilloso mundo de la internet.

Hay un espacio en este maremágnum emocional, al que se considera agradable y cálido, que nos permite descubrir ese momento preciso en el que la gente está tirando su vida a la basura.

Redes sociales

Redes sociales : Maremágnum emocional

Y será desde esa atalaya poderosa desde donde podremos deleitarnos con el fracaso ajeno y podremos decir eso de “yo le di un like a ese post que hizo Miguel sobre la relación entre la izquierda identitaria y los reptilianos, yo le di un like en el momento concreto en el que el palacio de la cordura de este tipo empezó a derrumbarse”.

Porque la gente la lía en internet y dicen cosas extrañas y estas cosas extrañas señalan el momento en el que alguien está cayendo muy abajo o su cerebro ha hecho un *click* raro. Momentos en los que se puede intuir que algo empieza a ir mal en la vida de esa persona: un post con demasiado texto y sin ningún emoji; más de diez hashtags en una foto de Instagram o un tuit incongruente en el que se amenaza de muerte a alguien sin ningún tipo de ironía. Estos flirteos con la locura son realmente un grito de ayuda enmudecido, un aviso para que los demás navegantes de las redes hagamos algo y ayudemos a ese pobre ser a salir del pozo hacia el que se está viendo catapultado.

Las señales son varias, por todos conocidas. Como Laia, que cada media hora escribe algo en Twitter sobre actualidad (que si la Dolera, que si la bronca de OT, que si Dani Mateo y las bandera de España, que si el máster de Cifuentes) para ver si algún comentario de mierda de los suyos se le hace viral. O Rubén, ese tipo que en Instagram ya lleva veinte fotos seguidas en las que sale enseñando su outfit en un ascensor, siempre con gafas distintas pero con la misma cara de capullo. Tampoco le debe estar yendo muy bien a Cristina, que cuelga stories a las cinco de la mañana fumando hierba y escuchando en SoundCloud a raperos con nombres extraños como .ıllıllı..§Ƚåžÿ..ıllıllı. y diciendo que «SoundCLoud es el nuevo mp3» (¿?).

De hecho no hace falta ir tan lejos, en el Instagram de Natalia solo aparece ella en los dos mismos rincones de su casa (una casa con esos espejos ondulados feos del IKEA colgando en la pared), sonriendo siempre con la misma mueca de “estoy tremendamente feliz pero no”. Luego esta Alicia que está rallando a todo el mundo con sus teorías sobre Alcásser y solo comparte blogs cuya última entrada se publicó en 2008.

Luego esa peña, así en general, que no puede evitar compartir todos los chats extraños y desagradables que tienen para denunciar un «problema social». A veces te planteas sino son ellos los que generan todos esos conflictos y que quizás sus interlocutores no son nada más que unas estúpidas víctimas inocentes en el duro y largo camino hacia el éxito en las redes.

Redes sociales

 

Las redes sociales son la punta del iceberg de un mundo secreto y oscuro que vive dentro de todos y cada uno de nosotros y que se oculta tras esta fina cortina que llamamos realidad, un estrato existencial que funciona en paralelo a todo lo tangible y que está basado en los secretos inconfesables que todos creemos estar ocultando.

 

 

Growth Hacker, idealista y controvertido, busco un enfoque diferente al diseño web, expertos en SEO y SEM. siempre en investigación y desarrollo de sistemas de comunicaciones entre personas, la mayoría de veces ni yo mismo me entiendo